Un niño se esconde en el techo del centro médico para evitar ser circuncidado. Estuvo ahí dos horas


Solo su profesor favorito lo pudo convencer para que bajara.

Un pequeño indonesio de cinco años hizo todo lo que estaba a su alcance para evitar ser circuncidado. Procedimiento, que claro, es difícil de contar a un niño y lograr que este no reaccione de manera adversa. Debido a que una operación en sus genitales y en la que le retiren parte de él (la piel que cubre el órgano, en este caso), debe ser algo bien complejo de escuchar.

Si finalmente no solo es la operación, sino que también su propio cuerpo tendrá un cambio que él podrá notar después del procedimiento. Y por mucho que este sea un procedimiento normal en los niños de cinco años de Indonesia. Esto dado a que es una práctica tradicional para las familias musulmanas, religión que es mayoría en la población indonesia.

Dra. Anik Sutari | AsiaWire

Entonces, tan solo al llegar al lugar y descubrir lo que le iba a pasar, este pequeño huyó de la escena bruscamente, y sin saber cómo, logró salir del lugar para posteriormente subir al techo del centro médico. Ahí estuvo dos horas, en una posición de rebeldía dado a que no quería ser otro niño circuncidado más.

Procedimiento que también genera dudas y críticas dentro del área de la medicina y los Derechos Humanos. Debido a que sus beneficios son cuestionados y hasta se le adjudican complicaciones, tales como pérdida de la sensibilidad, problemas circulatorios, dolor y molestias, y en algunos casos, hasta problemas psicológicos en los pacientes.

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Una de las médicas encargadas del procedimiento, fue la doctora Anik Sutari, quien de hecho fue quien subió la fotografía del niño en su Facebook.

«A lo largo de mi historial profesional, de los 20 años que he estado haciendo circuncisiones y los miles de niños que he circuncidado, esta es la primera vez que veo a un niño huir a la cima del techo»

– contó Anik, según consigna AsiaWire.

Finalmente, llamaron a un profesor con el que el pequeño tiene una buena relación. Con la intención de que él lo convenciera de que bajara y se sometiera al procedimiento. Y para sorpresa de muchos, logró convencerlo.

«Es cierto… Tan pronto como llega el maestro, con un poco de persuasión, finalmente el niño quiere bajar … Y aún más mágico, el niño camina a la clínica de circuncisión y se coloca para el procedimiento sin ser guiado ni forzado»

– dijo Anik.

La doctora dijo que el niño se portó realmente bien durante el proceso. De hecho no lloró, ni hizo escándalo.  Aunque la operación tuvo lugar tres horas después de lo planeado.