Es un hecho: Los bebés ‘cabezones’ son más inteligentes y la ciencia lo confirma


Sin duda todos los bebés son adorables, pero debemos reconocer que algunos parecieran tener la cabeza un poco más grande que otros. Esto ya no tiene que ser una preocupación para los padres, puesto que la ciencia ha confirmado, que el tamaño de sus ‘cabecitas’, estará directamente relacionado con sus habilidades intelectuales.

Así lo demostró un reciente estudio realizado por el Biobank del Reino Unico, dónde científicos de Londres, Alemania y Estados Unidos, analizaron a 500.000 personas para determinar la relación entre sus genes, su salud física y mental y la dirección que había tomado su vida tanto en la parte profesional, como en la económica.

Los especialistas estudiaron personas entre los 37 y 73 años de edad. Allí se midieron diferentes categorías como su capacidad de respuesta, memoria, habilidades numéricas, de lenguaje y nivel de educación adquirido.

¿Ahora la inteligencia tiene medidas?

Entre los resultados obtenidos, los expertos encontraron un patrón particular: Cuánto más grande la cabeza, mayores sus niveles de inteligencia.

De esta manera, consideraron que las personas cuyo cráneo tenía una circunferencia mayor a 31,75cm y hasta 35,56cm, eran más brillantes que aquellas con circunferencias por debajo de los 31 centímetros.

Como lo indicó el profesor Ian Deary, director del Centro de Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva de la Universidad de Edimburgo y uno de los participantes en el estudio, “además de haber influencias genéticas compartidas entre las habilidades cognitivas y algunos estados de salud física y mental, el estudio también encontró que las habilidades cognitivas comparten influencias genéticas con el tamaño del cerebro, la forma del cuerpo y los logros educativos”.

Por suerte para muchos de nosotros, el diámetro de la cabeza de un recién nacido tiene un promedio de 36cm en los niños y 35 en las niñas. Basándonos en esto, la mayoría de nosotros podríamos entonces considerarnos genios de la humanidad.

Sin embargo, no sobraría alistar un metro y empezar a medirle la cabeza a los más pequeños de la familia, ya que la ciencia nos ha regalado estos valiosos detalles.