Ardilla tuvo contacto con espuma química y quedó paralizada. Gracias a dos jóvenes hoy corre libre


Lo único que podía mover eran sus patas.

Dos adolescentes se encontraban paseando por la New Brunswick, Canadá, cuando se percataron de que un grupo de personas se había reunido en la calle frente a un coche. Se acercaron a investigar y preguntaron qué ocurría. Uno de los testigos les dijo que una ardilla había quedado atrapada bajo el coche y necesitaba ser rescatada con urgencia. Pero ese no era el principal problema.

La ardilla estaba cubierta en espuma de poliuretano, la que se utiliza para aislar/tapar agujeros en las casas. Es posible que la pequeña accidentalmente corrió sobre el material, y una vez que se secó, no podía moverse. Estaba completamente paralizada.

Jaydon Pettipas y Aidan Hart, los adolescentes, no podían irse sin ayudarla. Corrieron a un local y compraron una canasta donde pusieron a la ardilla y llamaron a amigos y familiares para que los aconsejaran.

Melanie Eagan
Melanie Eagan

“Después de llamar a unas cuantas personas, la mamá de uno de los niños me llamó a mí”, dijo la doctora Melania Eagan, dueña de la Clínica Veterinaria St. George, a The Dodo.

Tras conducir 33 kilómetros hasta la veterinaria, dejaron a la ardilla en manos de la doctora. De la canasta la trasladaron a una sala donde debían pensar en los próximos pasos a seguir.

Melanie Eagan

“No podía moverse, era sorprendente que estuviese viva. La espuma estaba bloqueando el paso de aire a su boca y su fosa nasal. Podía mover sus piernas un poco pero el resto de su cuerpo estaba paralizado”.

Eagan sedó a la ardilla y luego con alcohol y una peineta para pulgas, sacó poco a poco la espuma. Aunque tardó una hora, de a poco podía verse al animal bajo todo ese material.

“Me tardé una hora. Habían parches de piel que ya no tenía y su piel estaba irritada, pero no se veía tan mal”.

Melanie Eagan
Melanie Eagan

Considerando su situación, Eagan estaba en shock al ver que había sobrevivido. Cansada de todo lo ocurrido, la ardilla se acurrucó y se puso a dormir. Eagan estuvo a su lado todo el tiempo.

Cuando por fin despertó, se notaba que se sentía mucho mejor. Eagan la liberó y corrió feliz hacia los árboles, emocionada de ya no estar en una clínica y sí entre medio de lo que mejor conoce.