“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z


“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

Los hombres no suelen hablar de amor ni siquiera con sus amigos, y les cuesta aún más abrir sus corazones frente a miles de desconocidos. Pero hay excepciones.

En Internet apareció la carta de un joven que decidió compartir su historia y revelar que no encontró nada por lo que el amor pudiera intercambiarse.

Genial.guru quiere compartir contigo la carta de Ilya Piskulin, en donde habla sobre una chica a la que amó durante muchos años y sobre lo que le pasará al mundo frente a la ausencia del amor.

«Hoy, durante el desayuno, encontré a la chica a la que amé durante muchos años. Ella ya tiene un marido y está embarazada. Nos saludamos y, cuando se fue, la llamé por teléfono. Para ser honesto, cuando hablamos me emocioné mucho, como no lo había hecho en los últimos 15 años. Comencé a llorar y no pude detener mis lágrimas.

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

Hace 5 años tomamos la decisión de separarnos. En aquel momento llevábamos 4 años y medio compartiendo nuestras vidas y apoyándonos en cada momento. Podíamos pasar juntos 8, 12 e incluso 24 horas durante decenas de días sin interrupciones, y no nos cansábamos en absoluto. Comíamos, dormíamos, practicábamos deportes, soñábamos, mirábamos películas, visitábamos a nuestros amigos, conversábamos, jugábamos videojuegos, peleábamos y sentíamos una consonancia y un entendimiento mutuos en todos los aspectos de nuestras vidas. Éramos el reflejo el uno del otro. Por supuesto, durante 5 años pasamos por momentos difíciles en los que la llevé al hospital y en los que ella me apoyó en mis proyectos fallidos. Tuvimos que perdonar y llorar, dudamos el uno del otro y de nosotros mismos, pero, a pesar de todo, no aguantábamos estar separados por más de un día. Estábamos completamente abstraídos del mundo y veíamos todo desde afuera, teniendo solo una vaga idea de cómo vivían los demás.

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

Y, cada vez que nos reuníamos con otras personas, nos sorprendíamos al descubrir que hay un fenómeno en el mundo que se produce cuando alguien ama y el otro le permite amar, cuando dos seres deciden estar juntos a pesar de que uno de ellos no siente nada por el otro. No obstante, nuestro caso era totalmente diferente. Nos contaban de ello y nos encogíamos de hombros. Cada vez que regresábamos del gran mundo a nuestro hogar, nos jurábamos sinceramente que nos amábamos tanto como ninguna otra persona. Creíamos en ello y sabíamos que era de verdad. También éramos conscientes de que era imposible tomar la decisión de no estar juntos, si separarnos era como dejar de existir en absoluto. Sin embargo, no ocultaré el hecho de que no éramos perfectos. Nuestra relación pasó por muchas pruebas humanas muy diferentes.

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

Pero, después de 4 años y medio de relación, nos pareció que nuestros sentimientos estaban muertos, que éramos un poco diferentes de lo que idealmente deberíamos ser, que la pasión se había ido y que, quizás, deberíamos separarnos. Nunca olvidaré las expectativas que tuvimos al hacerlo. Nos parecía que éramos como dos veleros que salen al mar abierto, y pensábamos que el mundo estaba lleno de personas dignas, quienes eran tan buenas como nosotros lo éramos el uno para el otro. Nos consideramos jóvenes, hermosos, prometedores, y creímos que no nos costaría nada encontrar un alma gemela, ya que teníamos una gran variedad de opciones a nuestros pies.

Han pasado 5 años desde entonces, y, si me hubieran dicho hace 10 o 15 años que la vida sería como es ahora, nunca lo habría creído. Actualmente veo cómo las chicas más bellas e inteligentes y los chicos más exitosos y encantadores se quedan masivamente solos. Recuerdo cómo, en el primer grado de la escuela, había una niña que era amada por todos los chicos y odiada por todas las chicas. Si me dijeran que, a la edad de 25 años, todavía sería hermosa, pero estaría sola y divorciada, hubiera pensado que se trataría de una broma. Igual que nunca podría haber creído que la chica que encantaba a todos los jóvenes de mi escuela sería una madre soltera y muy hermosa a la edad de 25 años, al igual que otra amiga mía, una chica muy buena y tan guapa que se me corta la respiración al verla (al igual que a todos los que la ven). Recuerdo que en una conversación privada me dijo que a la edad de 17 o 18 años percibía el mundo y su futuro de una manera muy diferente. Me confesó que siempre pensó que lo tendría todo: una familia numerosa, un marido modelo y su propio hogar. Pero las cosas salieron de una manera completamente diferente: esposo maltratador, infidelidad, divorcio, ya entienden…

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

No es ningún secreto que solía asistir a los concursos de belleza y conozco el destino de muchas de las chicas más hermosas de nuestra ciudad. Y en la mayoría de los casos me siento increíblemente mal por ellas. Si me hubieran dicho hace mucho tiempo que estas muchachas se sentirían solas, infelices y que nadie las necesitaría, entonces simplemente me reiría en respuesta. Pero así son sus vidas.

Entre mis amigos no hay personas fracasadas. Todos practican deportes, trabajan, son activos, agradables, y tienen de 22 a 35 años. De hecho, es el estilo de vida y la actitud hacia muchos valores lo que fortaleció nuestra amistad. Y, curiosamente, la mitad de ellos están solteros. Lo peor es que sé que son absolutamente realistas y creen en la posibilidad de permanecer así hasta el final de la vida. Una vez nos reunimos con uno de mis amigos íntimos, quien, al igual que yo, se separó de su novia pensando que este mundo estaba lleno de oportunidades. Yo llamaría a este chico una de las personas más geniales de mi entorno (creo que es fácil enamorarse de él), y me dijo que anteriormente ni siquiera había pensado en la posibilidad de quedarse solo. Pensaba que, de alguna manera, encontraría a su alma gemela. Ahora admite que tal vez se quedará soltero por siempre, y ni siquiera imagino qué sucedió en el mundo y por qué ocurrió esta crisis que hace que cada día haya más personas viviendo en soledad.

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

Ahora tengo 26 años, cuento con conocimiento y experiencia. Sé cómo ganarme la vida, cómo ganar respeto y reconocimiento, hacer reír a la gente o hacer que me odie. Aprendí a conseguir cosas, pero no sé qué tengo que hacer para volver a enamorarme. Ese es el único sentimiento que no puede ser invocado, creado o imitado. No nos pertenece, y estoy convencido de que es un don de Dios. Y, si Dios existe, entonces es amor. Y pobre del hombre que una vez lo experimentó, porque pensamos relativamente, y, después de haber experimentado el amor una vez, más tarde todo nos parecerá menos que ello, porque es casi imposible trascender esa emoción. Si ahora mismo amas a alguien, y “afuera”, en nuestro mundo, hay otra persona que te parece más atractiva, más joven, más interesante, más inteligente, más tierna, entonces deberías saber que todo eso es temporal, y que el amor es eterno. La pasión se desvanecerá, los jóvenes se harán viejos, lo que era tierno se marchitará, lo interesante se volverá ordinario y la agudeza mental se irá apagando… Solo el amor nunca será “una cosa del pasado”.

Si ahora mismo tienes a un ser querido a tu lado, no te atrevas a dejarlo. Toda tu vida consiste en 5 o 6 personas que valen la pena, a una de las cuales amarás, si Dios lo quiere, porque si no lo quiere, nunca te enamorarás. No desperdicies tu felicidad y oportunidades… después te arrepentirás de ello.

“Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor”, una carta honesta sobre la epidemia de soledad que afecta a la generación Z

¿Quieres saber cómo es mi mundo? Escucha y no te atrevas a venir. Aquí no hay nada que valga la pena intercambiar por amor. En los últimos 5 años comencé a apreciar cuando una chica sabe mantener una conversación, reír y disfrutar de la vida. Comencé a estimar a las personas que pueden simplemente decir algo, pensar, tener su propia opinión o querer algo de la vida. Curiosamente, la habilidad de ser normal y corriente se ha convertido en una reliquia por la que harías cualquier cosa. Y tales cualidades (que deben ir de la mano con el amor), como el respeto, la amabilidad, la sinceridad y la honestidad, aquí son raras. En el amor no puedes ser falso, pero aquí la falsedad es una forma de supervivencia. Aquí todo es hermoso, todo es brillante, pero casi todo lo que me atraía hace 5 años resultó ser falso, dañino y venenoso, como los hongos del bosque que, por alguna razón, siempre son más brillantes que los comestibles.

En general, soy una persona muy feliz, porque en mi vida hubo felicidad. Aunque no sé por qué digo “hubo”. Soy feliz, y quiero que también lo seas».

¿Qué opinas sobre esta carta? ¿Te hizo recordar alguna experiencia propia? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

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