5 Cosas que comparten las parejas más felices, según varios estudios


5 Cosas que comparten las parejas más felices, según varios estudios

Se dice popularmente que los opuestos se atraen, pero esto puede no ser totalmente cierto si estás buscando una relación de pareja a largo plazo. Varios estudios científicos demuestran cómo el parecerte al ser que amas podría aumentar el éxito de la relación.

Genial.guru te trae aquellos puntos que, según las investigaciones, deberías tomar en cuenta a la hora de comprometerte con una persona para que la relación funcione.

1. Parecido físico

5 Cosas que comparten las parejas más felices, según varios estudios

Según un estudio australiano, nos sentimos atraídos, inconscientemente, por personas cuyos rasgos físicos son similares a los nuestros. Este efecto se conoce como “cópula de afinidad selectiva” y tiene que ver con el instinto de reproducción: buscamos características que se nos hacen familiares o que nos gustan de nosotros mismos para transmitirlas a la próxima generación.

Esto último fue comprobado por otra investigación en la cual rastrearon la herencia genética de 800 parejas por 3 generaciones, y descubrieron que los orígenes de las familias de cada pareja coincidían a la perfección. Si los antepasados de uno de ellos venían del sur de Europa, por ejemplo, lo más probable era que los de su pareja también.

Y, yendo más allá, tal vez no solo nos gusten nuestros rasgos, sino los de nuestro padre o madre: por eso tenemos la tendencia a elegir parejas que nos recuerdan a ellos.

2. Valores similares

Si el físico nos conecta a una persona, una visión del mundo similar es lo que nos da cohesión de pareja. Tener actitudes parecidas sobre religión, política, la crianza de los hijos, el manejo del dinero y otros temas, disminuye las discusiones, mejorando la convivencia y aumentando de esta manera la sensación de bienestar con la persona que hemos elegido.

Obviamente, la pareja está formada por dos individuos y es casi imposible que coincidan perfectamente en todos sus valores, pero los fundamentales sí que tienen peso. Estos son los que nos definen como personas y determinan nuestras acciones. Si son similares, será más sencillo construir una escala de valores única de la pareja.

3. Hábitos afines

Podría parecer obvio, pero que los hobbies y estilos de vida sean un punto en común es beneficioso para lograr una relación duradera. Nos permiten tanto crear rutinas como salir de ellas, disfrutando más los momentos que compartimos con nuestra pareja y favoreciendo una mejor conexión.

Por ejemplo, si una persona es muy activa y hace ejercicio con frecuencia, lo más probable es que tenga una relación más estrecha con alguien que comparta estos intereses, ya que pueden pasar más tiempo en compañía del otro. Además, esto demostraría que tienen valores similares respecto a la salud y el bienestar. Ocurre igual en el caso de los entusiastas del arte, la ecología, los videojuegos, etc.

Esto no quiere decir que todos nuestros intereses deban ser idénticos a los de nuestra pareja para que la relación funcione, pero siempre es importante tener algún punto en común. No se trata de perder la individualidad, pero sí de que la convivencia sea lo más armoniosa y placentera posible, con espacio para que cada quién haga lo que más disfrute sin entorpecer al otro. Además, siempre pueden encontrar nuevas aficiones para hacer juntos.

Por otro lado, se ha demostrado que las parejas más felices sí comparten algo muy importante: sus horarios, también conocidos como cronotipos. Cada persona tiene el suyo, y con la convivencia hasta se podrían sincronizar, pero acostarse y despertarse a la misma hora, e incluso compartir un horario preferido para hacer el amor es beneficioso para la relación en términos de felicidad y placer sexual.

4. Personalidades complementarias

Hemos visto que los valores, hábitos y hasta rasgos físicos similares nos atraen a una potencial pareja. ¿Qué ocurre con la personalidad? Pues este estudio holandés llegó a una conclusión inesperada: una perfecta semejanza entre los temperamentos de una pareja puede no ser tan beneficiosa a largo plazo.

Con relación a este punto, según la investigación, sí existen rasgos de personalidad que, compartidos, favorecen la convivencia en pareja, como la empatía y la capacidad para confiar en otros. Las personas más agradables y atentas, con menos rasgos neuróticos, también son buenas compañeras.

Sin embargo, cuando dos personas son demasiado desordenadas o demasiado extrovertidas, por ejemplo, la relación puede tornarse difícil. Un mejor escenario sería tener a una persona más extrovertida o más meticulosa que la otra para que se complementen y puedan crecer.

5. Identidad compartida

Más allá de todo lo que mencionamos anteriormente, el éxito definitivo de una pareja se da cuando esta es capaz de construir un sentido de identidad compartida. Esta “fusión de identidad” implica hablar más del “nosotros” que del “yo”, lo cual significa ser capaces de transformarse en un verdadero equipo y confiar en la relación para enfrentarse a cualquier problema.

Aunque este concepto nos haga pensar en una pérdida de la individualidad, realmente se trata de un equilibrio sano que mantiene unida a la pareja. Son los espacios exclusivos para ella y también los comportamientos de la misma de cara al mundo exterior.

Una identidad compartida nos permite construir complicidad, confianza, respeto y un espacio seguro donde la relación de pareja puede crecer y fortalecerse día tras día. Si has alcanzado este punto en tu relación, probablemente las pequeñas diferencias pasen a un segundo plano o hayan encontrado la forma de manejarlas de manera positiva y respetuosa.

Cada ser es único, y complementarse con otro los llevará a ambos a enriquecerse de sus diferencias, pero, como sugieren algunos estudios, es mejor ser similares para tener una relación de pareja exitosa. Y tú, ¿qué opinas? ¿Has salido con alguien exactamente igual a ti? Cuéntanos cómo resultó en los comentarios.

Imagen de portada blakelively / Instagram